CUENTO EL GIGANTE EGOÍSTA

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  • El gigante egoísta

    El gigante egoísta
    Todas las tardes, al salir de la escuela, los niños jugaban en el jardín de un gran castillo deshabitado. Se revolcaban por la hierba, se escondían tras los arbustos repletos de flores y trepaban a los árboles que cobijaban a muchos pájaros cantores. Allí eran muy felices.
  • Una tarde, estaban jugando al escondite.

    Una tarde, estaban jugando al escondite.
    Cuando oyeron una voz muy fuerte.
    -¿Qué hacéis en mi jardín?
  • Temblando de miedo, los niños espiaban desde sus escondites.

    Temblando de miedo, los niños espiaban desde sus escondites.
    Donde vieron a un gigante muy enfadado. Había decidido volver a casa después de vivir con su amigo el ogro durante siete años.
  • He vuelto a mi castillo

    He vuelto a mi castillo
    Para tener un poco de paz y de tranquilidad -dijo con voz de trueno-. No quiero oír a niños revoltosos.
    ¡Fuera de mi jardín! ¡Y que no se os ocurra volver!
  • -Este jardín es mío y de nadie más -

     -Este jardín es mío y de nadie más -
    Mascullaba el gigante-. Me aseguraré de que nadie más lo use.
    Muy pronto lo tuvo rodeado de un muro muy alto lleno de pinchos.
  • La gran puerta de hierro que daba entrada al jardín

    La gran puerta de hierro que daba entrada al jardín
    El gigante colgó un cartel que decía «PROPIEDAD PRIVADA. Prohibido el paso». . Todos los días los niños asomaban su rostro por entre las rejas de la verja para contemplar el jardín que tanto echaban de menos.
  • Cuando llegó el invierno

    Cuando llegó el invierno
    Lla nieve cubrió el suelo con una espesa capa blanca y la escarcha pintó de plata los árboles. El viento del norte silbaba alrededor del castillo del gigante y el granizo golpeaba los cristales.
  • -¡Cómo deseo que llegue la primavera!

    -¡Cómo deseo que llegue la primavera!
    -Suspiró acurrucado junto al fuego.Por fin, la primavera llegó. La nieve y la escarcha desaparecieron y las flores tiñeron de colores la tierra. Los árboles se llenaron de brotes y los pájaros esparcieron sus canciones por los campos, excepto en el jardín del gigante.
  • La nieve y la escarcha seguían helando las ramas desnudas de los árboles.

    La nieve y la escarcha seguían helando las ramas desnudas de los árboles.
    -La primavera no ha querido venir a mi jardín -se lamentaba una y otra vez el gigante- Mi jardín es un desierto, triste y frío. Una mañana, el gigante se quedó en cama, triste y abatido. Con sorpresa oyó el canto de un mirlo.
  • En cada árbol se hallaba subido un niño

    En cada árbol se hallaba subido un niño
    . Habían entrado al jardín por un agujero del muro y la primavera los había seguido. Un solo niño no había conseguido subir a ningún árbol y lloraba amargamente porque era demasiado pequeño y no llegaba ni siquiera a la rama más baja del árbol más pequeño.
  • El gigante sintió compasión por el niño

    El gigante sintió compasión por el niño
    -¡Qué egoísta he sido! Ahora comprendo por qué la primavera no quería venir a mi jardín. Derribaré el muro y lo convertiré en un parque para disfrute de los niños. Pero antes debo ayudar a ese pequeño a subir al árbol.
  • El gigante bajó las escaleras y entró en su jardín

    El gigante bajó las escaleras y entró en su jardín
    Cuando los niños lo vieron se asustaron tanto que volvieron a escaparse. Sólo quedó el pequeño, que tenía los ojos llenos de lágrimas y no pudo ver acercarse al gigante. Mientras el invierno volvía al jardín, el gigante tomó al niño en brazos.
  • -No llores -murmuró con dulzura

    -No llores -murmuró con dulzura
    Colocando al pequeño en el árbol más próximo.
    De inmediato el árbol se llenó de flores, el niño rodeó con sus brazos el cuello del gigante y lo besó.
  • Los demás niños comprobaron que el gigante se había vuelto bueno y amable

    Los demás niños comprobaron que el gigante se había vuelto bueno y amable
    Regresaron corriendo al jardín por el agujero del muro y la primavera entró con ellos. El gigante reía feliz y tomaba parte en sus juegos, que sólo interrumpía para ir derribando el muro con un mazo. Al atardecer, se dio cuenta de que hacía rato que no veía al pequeño.
  • -¿Dónde está vuestro amiguito? -preguntó ansioso.

    -¿Dónde está vuestro amiguito? -preguntó ansioso.
    Pero los niños no lo sabían. Todos los días, al salir de la escuela, los niños iban a jugar al hermoso jardín del gigante. Y todos los días el gigante les hacía la misma pregunta: -¿Ha venido hoy el pequeño?
  • -No sabemos dónde encontrarlo

    -No sabemos dónde encontrarlo
    La única vez que lo vimos fue el día en que derribaste el muro. El gigante se sentía muy triste, porque quería mucho al pequeño. Sólo lo alegraba el ver jugar a los demás niños. Los años pasaron y el gigante se hizo viejo. Llegó un momento en que ya no pudo jugar con los niños.
  • Una mañana de invierno estaba asomado a la ventana de su dormitorio

    Una mañana de invierno estaba asomado a la ventana de su dormitorio
    Cuando de pronto vio un árbol precioso en un rincón del jardín. Las ramas doradas estaban cubiertas de delicadas flores blancas y de frutos plateados, y debajo del árbol se hallaba el pequeño.
  • -¡Por fin ha vuelto! -exclamó el gigante, lleno de alegría.

    -¡Por fin ha vuelto! -exclamó el gigante, lleno de alegría.
    Olvidándose de que tenía las piernas muy débiles, corrió escaleras abajo y atravesó el jardín. Pero al llegar junto al pequeño enrojeció de cólera.
  • -¿Quién te ha hecho daño?

    -¿Quién te ha hecho daño?
    ¡Tienes señales de clavos en las manos y en los pies! Por muy viejo y débil que esté, mataré a las personas que te hayan hecho esto.
  • Entonces el niño sonrió dulcemente y le dijo:

    Entonces el niño sonrió dulcemente y le dijo:
    -Calma. No te enfades y ven conmigo.
    -¿Quién eres? -susurró el gigante, cayendo de rodillas.
    -Hace mucho tiempo me dejaste Jugar en tu jardín -respondió el niño-. Ahora quiero que vengas a jugar al mío, que se llama Paraíso.
  • Esa tarde, cuando los niños entraron en el jardín:

     Esa tarde, cuando los niños entraron en el jardín:
    Para jugar con la nieve, encontraron al gigante muerto, pacíficamente recostado en un árbol, todo cubierto de llores blancas.
  • FINAL

    FINAL
    FIN DEL CUENTO EL GIGANTE EGOÍSTA